Amor

Para mí el amor es como el azúcar en una bebida. Si le agregas demasiada te empalagas o si es muy poca te sabe desabrida. Hay que conocer cuál es la cantidad exacta para que sea perfecta.

Y aquí es donde yace el problema: A muchos les ha tocado demasiada y a otros poca o nada. Los empalagosos quieren lo amargo y los desabridos quieren lo dulce. Hay también quienes prefieren dejar de intentar encontrar esa medida y dedican sus vidas a las cotidianeidades de la sociedad.

Yo creo que he tenido variedad: en exceso, en poca o cero medida pero no en la cantidad ideal. A veces me canso y quiero dejar de beber pero he visto a personas que disfrutan esa bebida perfectamente endulzada día con día con la sonrisa más cálida y más bonita. No se acaba, y además del sabor, tiene la temperatura y consistencia adecuada para que nunca quieras dejarla. Y eso me da esperanza.

¿A tí qué cantidad te ha tocado?

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